jueves, 24 de marzo de 2016

El trasplante de células madre hematopoyéticas no es eficaz en Crohn.

La enfermedad de Crohn es una patología crónica recurrente de carácter autoinmune, es decir, en la que el propio sistema inmune ataca a los órganos del afectado causándole inflamación. Una enfermedad en la que las lesiones pueden localizarse en cualquier punto del tracto gastrointestinal –esto es, desde el esófago hasta el recto– y que deteriora notablemente la calidad de vida del paciente, llegando incluso a reducir su esperanza de vida.
En el caso de los pacientes con Crohn en los que no está indicada la cirugía, el tratamiento consiste en la administración de fármacos inmunosupresores o en el trasplante de células madre hematopoyéticas –esto es, células madre formadoras de sangre–. Sin embargo, y según muestra un estudio llevado a cabo por investigadores del Queens Medical Centre de Nottingham (Reino Unido) y publicado en la revista «JAMA», este tipo de trasplante no solo no resulta eficaz para erradicar la enfermedad, sino que se asocia con numerosos efectos secundarios.
Como explica Christopher J. Hawkey, «en nuestro estudio fueron muy poco los pacientes en los que se logró erradicar la enfermedad, por lo que se puede concluir que el trasplante de células madre hematopoyéticas no es eficaz a la hora de alterar la historia natural de la enfermedad de Crohn. Por tanto,sugerimos que el uso de este tipo de trasplante no se realice en la práctica clínica y se limite a los ensayos clínicos».

Igual de eficaz, pero más tóxico

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores llevaron a cabo un trasplante autólogo –es decir, del propio paciente– de células madres hematopoyéticas en 23 pacientes con enfermedad de Crohn no operable y resistentes al tratamiento con inmunosupresores. Y posteriormente, compararon los resultados con los obtenidos en un grupo control con otros 22 pacientes.
Todos los participantes en el estudio, llevado a cabo en 11 unidades de trasplante de hospitales europeos, tenían una edad entre los 18 y los 50 años.
Los resultados mostraron que, transcurrido un año desde la intervención, el trasplante de células madre hematopoyéticas se asoció con una tasa de remisión –o erradicación– de la enfermedad similar a la del grupo control. Además, el índice de actividad de la enfermedad de Crohn a los tres meses también fue igual para ambos grupos.que el trasplante de células madre hematopoyéticas no es eficaz a la hora de alterar la historia natural de la enfermedad de Crohn

En definitiva, como concluyen los autores, «es posible que la remisión sostenida tras el trasplante de células madre hematopoyéticas requiera del mantenimiento de terapia de inmunosupresores. Y es también posible que el trasplante posibilite que los pacientes respondan a tratamientos ante los que no había respuesta previa. Sea como fuere, la principal barrera para el trasplante de células madre hematopoyéticas en el paciente con enfermedad de Crohn es la toxicidad, por lo que deben identificarse los factores de riesgo de los efectos adversos para posibilitar que esta intervención sea útil en un futuro».
Es más; el trasplante de células madre hematopoyéticas se asoció con un mayor número de efectos adversos graves: 76, por 38 en el grupo control. De hecho, un paciente sometido a trasplante falleció a causa de los efectos secundarios. Así se explica que la cifra de participantes sometidos a trasplante que tuvo que abandonar el tratamiento prácticamente triplicó la del grupo control –61 frente a 32.

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