martes, 31 de enero de 2017

Terapia para enfermedades autoinmunes.

  • PERE SANTAMARIA
  • Instituto Idibaps del hospital Clínic
Terapia para  enfermedades autoinmunes
Pere Santamaria, investigador del instituto Idibaps
Hay más de cien enfermedades autoinmunes, en que los linfocitos T del sistema inmunitario atacan por error células del propio cuerpo humano al confundirlas con enemigas. Entre estas enfermedades, hay algunas tan comunes y graves como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide o la diabetes tipo 1. Los tratamientos actuales se basan en aplacar el sistema inmunitario, lo que aumenta el riesgo de sufrir infecciones y cánceres. Un equipo liderado científico internacional por Pere Santamaria ha encontrado un tratamiento alternativo: se recubren nanopartículas con fragmentos de proteínas específicamente dirigidos a los linfocitos T que provocan cada enfermedad; de este modo, los linfocitos se reprograman y dejan de atacar el propio cuerpo. La terapia se ha ensayado con éxito en ratones con siete enfermedades autoinmunes distintas sin comprometer la actividad beneficiosa del sistema inmunitario. Tras demostrar que estas nanopartículas también funcionan con células inmunitarias humanas, los investigadores concluyen en Nature que “representan una nueva clase de fármacos potencialmente útiles para tratar un amplio espectro de enfermedades autoinmunes”. - JOSEP CORBELLA

Rectitis.

Información general

La rectitis es la inflamación del recto, que es la estructura que forma parte del sistema digestivo inferior. Se encuentra entre el colon y el ano y es una de las partes que atraviesan las heces para salir del organismo.
La rectitis puede provocar dolor, molestias y, posiblemente, la necesidad constante de defecar. Por lo general, esta afección se trata con medicamentos y cambios en el estilo de vida; no suele ser necesario realizar una intervención quirúrgica.

Causas

Generalmente, existen afecciones médicas subyacentes responsables de la rectitis, entre ellas, las siguientes:
  • infecciones de transmisión sexual (ITS)
  • enfermedades autoinmunitarias, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa
  • enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
  • traumatismo anal
  • infecciones que no se transmiten por vía sexual, como la salmonela y la sigelosis
  • infecciones rectales por Clostridium difficile que se producen después de usar antibióticos
  • radioterapia para tratar cáncer de ovario, de recto o de próstata
  • amigdalitis estreptocócica en niños
Según Mayo Clinic, aproximadamente el 30 por ciento de las personas que padecen enfermedad inflamatoria intestinal también tienen rectitis en algún momento (Mayo Clinic). Entre los traumatismos anales, pueden incluirse lesiones producto del uso de enemas o del sexo anal.

Síntomas

El síntoma más frecuente es el tenesmo, es decir, la necesidad constante de defecar. El tenesmo es consecuencia de la inflamación y la irritación del recto y el revestimiento rectal.
Entre los demás síntomas, se incluyen los siguientes:
  • dolor en el recto, el ano o la región abdominal
  • hemorragia rectal
  • eliminación de moco a través del recto
  • heces muy blandas
  • diarrea

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es reducir la inflamación, controlar el dolor y eliminar la infección. Los tratamientos específicos dependen de la causa de la rectitis. Tratar las afecciones subyacentes permite disminuir los síntomas.
Se utilizan varios tipos de medicamentos para tratar la rectitis.
  • Los medicamentos antinflamatorios, como los corticoesteroides, reducen la inflamación y alivian el dolor.
  • Por su parte, los antibióticos y los antimicóticos eliminan las ITS y otros tipos de infecciones.
  • Los inmunodepresores tratan los síntomas de la enfermedad de Crohn y otras enfermedades autoinmunitarias.
El médico le recetará medicamentos según los síntomas y la causa subyacente. Los medicamentos pueden administrarse por vía oral, tópica o a través de un enema. Con el enema, el tratamiento puede aplicarse directamente en el recto.
Quizás le recomienden tomar baños de asiento con agua tibia para reducir la inflamación del área. Los recipientes para estos baños están disponibles en tiendas de suministros médicos para atención en el hogar y pueden colocarse en la taza del inodoro.

Cirugía

Quienes tienen colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn y rectitis frecuente tal vez deban someterse a una intervención quirúrgica. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son dos enfermedades autoinmunitarias que afectan el tubo digestivo.
La inflamación y las llagas en el tubo digestivo pueden provocar un dolor intenso, desnutrición y pérdida de peso. En algunos casos, el único tratamiento que ofrece resultados supone la extirpación del área dañada.

Estilo de vida

Existen ciertos cambios en el estilo de vida que permiten aliviar el dolor que produce la rectitis,
como adoptar un régimen alimentario a base de alimentos blandos. Durante los episodios de diarrea, evite los alimentos picantes, ácidos o grasos.
Beba mucho líquido y no consuma gaseosas con cafeína, café ni té. Beber líquido favorece la evacuación y previene la deshidratación producto de las heces blandas y frecuentes. La cafeína puede irritar el sistema digestivo.
Preste atención al momento en el que se producen los síntomas. Si los síntomas empeoran después de consumir productos lácteos, quizás tenga intolerancia a la lactosa. En este caso, puede consumir productos sin lactosa o a base de leche de soya.
Use preservativo cuando tenga sexo anal para reducir el riesgo de contraer una infección de transmisión sexual.

Complicaciones

En la mayoría de los casos, los medicamentos y los cambios en el estilo de vida ofrecen resultados. En casos poco frecuentes, la rectitis puede causar complicaciones.
Según el National Digestive Diseases Information Clearinghouse [Centro Coordinador Nacional de Información sobre las Enfermedades Digestivas, NDDIC], entre las complicaciones pueden incluirse las siguientes:
  • úlceras: llagas abiertas en el recto y el colon
  • abscesos: áreas infectadas llenas de pus
  • anemia: cantidad insuficiente de glóbulos rojos producto de la hemorragia rectal
Para evitar complicaciones, infórmele al médico todos los síntomas lo antes posible. Mientras más precoz sea el tratamiento, mayores serán las probabilidades de que se recupere por completo.

lunes, 30 de enero de 2017

lunes, 23 de enero de 2017

Efectos adversos de fármacos en EII.

Efectos adversos de fármacos

Actualización: 18-11-2015
Dr. Ángel Ponferrada
Servicio de Medicina Digestiva, Hospital Universitario Infanta Leonor, Madrid
MUY IMPORTANTE: La información proporcionada en geteccu.org sirve para apoyar, no para reemplazar, la relación que existe entre los pacientes y/o visitantes de este sitio web y su médico
 ¿Tienen riesgos los medicamentos que me han prescrito?
En la Enfermedad de Crohn y en la Colitis Ulcerosa se pueden utilizar diversos medicamentos, de forma que, cada médico selecciona junto con el paciente, entre todos los disponibles, los que mejor se adaptan al tipo de enfermedad y gravedad en cada enfermo. Sin embargo, también pueden tener efectos secundarios y riesgos que se valoran y vigilan a lo largo del tratamiento. Cada situación requiere un tratamiento específico que puede no ser adecuado en otros casos. Por tanto, todos estos fármacos deber ser utilizados bajo supervisión médica y nunca por propia decisión del paciente.
Es importante destacar que todo lo comentado en este resumen es una visión general. En cualquier caso, es el médico habitual del paciente quien conoce la situación concreta de cada enfermo. Debe ser él, junto con el paciente, quien decida que fármaco o fármacos cree más oportuno utilizar en cada momento. Por tanto, recuerde que no debe automedicarse ya que puede perjudicarle más que ayudarle.

Aunque, su médico ya le habrá informado, el paciente puede comprobar qué fármaco está tomando mirando su composición en la caja del medicamento recetado, puesto que a continuación no se detallarán los nombres comerciales.

¿Cuáles son los principales efectos secundarios de los medicamentos que se usa para tratan los síntomas de la enfermedad inflamatoria?
Se utilizan para mejorar algunos de los síntomas típicos de estas enfermedades. No son fármacos para actuar específicamente contra la inflamación del intestino, sino que sólo pretenden mejorar los síntomas. El hecho de que sean medicamentos “más generales” no quiere decir que deban tomarse sin indicación ni supervisión médica, ya que también tienen sus riesgos y posibles efectos secundarios. Es el médico junto con el paciente, quien valorando su riesgo/beneficio, decide en que situación utilizarlos y como. Entre ellos destacaremos varios:

Analgésicos y antipiréticos.
– Los analgésicos son para el dolor abdominal, de articulaciones, etc, mientras que los antipiréticos son para bajar la fiebre.
Muchos son antiinflamatorios y por tanto pueden asociarse a aparición de síntomas leves como diarrea o estreñimiento, dispepsia (sensación de digestiones pesadas, nauseas o malestar abdominal y dolor en “zona gástrica”). Sin embargo y aunque muy raramente, pueden presentarse complicaciones como hemorragias digestivas, úlceras gastroduodenales y perforaciones del tubo digestivo. Muchos de estos riesgos son favorecidos por varios factores como el abuso indiscriminado, la edad del paciente, consumo de alcohol o combinación con otras medicinas que pueden ocasionar efectos adversos como los corticoides.
El paracetamol no aumenta el riesgo de hemorragia digestiva pero debe utilizarse con especial precaución en pacientes con problemas de hígado.
El Metamizol también ampliamente utilizado, puede asociarse a reacciones alérgicas y excepcionalmente entre un 0,2 a 2 casos por millón, agranulocitosis, enfermedad muy grave en la que la “fabrica” de glóbulos blancos, la médula ósea, deja de funcionar.
Hay analgésicos más potentes utilizados ocasionalmente llamados opioides (derivados o de la familia de la morfina), como el tramadol. Se asocian fundamentalmente a nauseas, vómitos, “mareos” y somnolencia.

Espasmolíticos.
– Los espasmolíticos como el N-Butilbromuro de hioscina son fármacos usados para calmar los retortijones y el dolor cólico que aparece en estas enfermedades. Pueden asociase a sequedad de boca y ojos, alteraciones en la visión, taquicardia, vértigo y excepcionalmente a dificultad para orinar. Deben utilizarse con mucha precaución en los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal ya que puede asociase a estreñimiento grave que condicione la aparición de un “megacolon tóxico”, enfermedad del intestino grueso en el que hay una inflamación e infección muy importante del mismo y que puede requerir una cirugía urgente.

Astringentes.
– Los astringentes o antidiarreicos, son para ayudar a cortar la diarrea. Aunque son útiles en algunas ocasiones, deben utilizarse con precaución, ya que en algunos casos concretos podrían favorecer la aparición de un megacolon tóxico. Asimismo pueden producir nauseas, vómitos, empeorar el dolor abdominal o somnolencia.

¿Cuáles son los principales efectos secundarios de los medicamentos que tomo específicamente para la enfermedad inflamatoria intestinal?
Éstos son medicamentos que se utilizan para disminuir la inflamación que se produce en el aparato digestivo. Se pueden utilizar en los periodos de brote o empeoramiento agudo de la enfermedad o como tratamiento de mantenimiento, es decir, para impedir o disminuir la posibilidad de estos brotes.
Los grupos de fármacos que se utilizan en esta enfermedad son los siguientes:
  • Aminosalicilatos
  • Antibióticos.
  • Corticoides
  • Inmunosupresores
  • Biológicos.

Aminosalicilatos.
Los aminosalicilatos son unos de los fármacos más utilizados en la colitis ulcerosa. Existen comercializados diversos preparados, aunque los más utilizados son la Mesalazina (también llamada 5-aminosalicilato o 5-ASA) y la Sulfasalazina.
Pueden administrarse por la boca en forma de gránulos, comprimidos o cápsulas. También pueden utilizarse a través del ano en forma de supositorios, enemas (líquidos) o espuma por la elevada concentración que alcanzan así en la parte final del colon.
– La Sulfasalazina tiene efectos secundarios hasta en un 40% de los casos como náuseas, vómitos, dolor de cabeza, malestar en el estómago o fatiga. Habitualmente son leves y en ocasiones mejoran administrando la medicación con la comida o disminuyendo la dosis para volver a aumentarla progresivamente poco a poco. Ocasionalmente puede teñir la orina de color anaranjado. Sin embargo, en  algunas ocasiones pueden ser tan intensos que lleven a la retirada del fármaco. Mucho más raramente puede ocasionar reacciones alérgicas de la piel, daño en la médula ósea, inflamación del páncreas, del hígado (elevación de transaminasas), pulmón o corazón. También es frecuente la presencia de cambios en el esperma (disminución de la cantidad y movimiento de los espermatozoides) que produce infertilidad, aunque este fenómeno es reversible con la retirada del fármaco. Puede favorecer un déficit de ácido fólico por lo que se aconseja tomar suplementos vitamínicos que lo contengan.
Gran parte de los efectos secundarios de la Sulfasalazina se deben a una de sus partes, la sulfapiridina. Por ello se diseñaron posteriormente nuevos salicilatos, sin dicha fracción de la molécula, como la mesalazina y olsalazina, en aras de diseñar medicamentos mejor tolerados. Son muy bien tolerados, aunque pueden asociarse a alguna molestia de tipo abdominal, náuseas, vómitos y dolor de cabeza. También se han detectado excepcionalmente alguna de las manifestaciones anteriormente comentadas con la sulfasalazina. Con olsalazina, además se ha descrito la posibilidad de diarrea, especialmente en la primera semana de tratamiento.
La tolerancia y seguridad de los aminosalicilatos hace que puedan ser utilizados sin problemas en el embarazo (asociándose a suplementos de ácido fólico) y en la lactancia.

Antibióticos
Los antibióticos se utilizan cuando hay brotes graves con fiebre, complicaciones como la presencia de fístulas o en los que puede haber una infección sobreañadida a la inflamación.
– Dentro de los más utilizados está el metronidazol, que puede producir molestias en la región del estómago y, en los tratamientos largos, sensaciones de hormigueo en los pies o posibles infecciones por hongos en la boca. En ocasiones puede oscurecer la orina adoptando un color rojizo. Asimismo debe evitarse el consumo de bebidas alcohólicas hasta como mínimo un día después de dejar esta medicación ya que puede producirle dolor de estómago y cabeza, nauseas y vómitos, enrojecimiento de predominio en la cara y palpitaciones.
Debe utilizarse con especial precaución durante el embarazo y solo en casos que su médico lo autorice, siendo recomendable evitar el primer trimestre. Se suele recomendar suspender la lactancia durante su uso.
– También se utiliza el Ciprofloxacino solo o, en ocasiones, asociado al anterior. Puede acompañarse de nauseas, molestias abdominales y elevación transitoria de transaminasas. Se ha asociado ocasionalmente a rotura de los tendones y colitis por antibióticos. No se recomienda en general su uso prolongado durante embarazo y lactancia.

Corticoides
Son medicamentos también con efecto antiinflamatorio, que se utilizan en las fases de brotes o empeoramiento de la enfermedad. Es frecuente que se utilicen durante unas semanas, pero debe intentarse su reducción progresiva y retirada tras la mejoría.
Los más utilizados clásicamente son la prednisona y la prednisolona. Se pueden utilizar vía intravenosa en los brotes graves o por vía oral. También se emplean por vía rectal, en este caso esencialmente la budesonida (véase más adelante). Estos medicamentos son eficaces en casi dos tercios de los pacientes en los que se utilizan, y siguen siendo fundamentales para el tratamiento de la enfermedad.
Sus efectos secundarios debe conocerlos el paciente para no asustarse pero también para evitar su abuso.  En primer lugar destacar que son relativamente frecuentes los síntomas dispépticos (molestias a nivel del estómago). No existen datos sobre si los antiulcerosos pueden mejorar estos síntomas y tampoco se ha demostrado que por sí sola, la toma de corticoides se asocie a mayor riesgo de ulcera gástrica o duodenal, con lo que el uso indiscriminado de protectores de la mucosa gástrica no está justificado, a no ser que el paciente tome además otros fármacos (antiinflamatorios no esteroideos o anticoagulantes).
En los tratamientos cortos (como se utilizan habitualmente) los efectos secundarios suelen ser menos importantes y principalmente estéticos (aumento de peso, retención de líquidos, acné, vello, estrías, cara de luna llena). Pueden asociarse a leves alteraciones del comportamiento como euforia excesiva, aumento de apetito, insomnio y ocasionalmente depresión. También favorecen un incremento de los niveles transaminasas, de colesterol, de la tensión arterial y de la glucosa (provocando la aparición o el empeoramiento de diabetes previa). Todas ellas suelen ser leves, controlables y mejoran tras su retirada.
En los tratamientos largos o a altas dosis tienen efectos más importantes y por ello deben evitarse. Se asocian a aparición de estrías más importantes y fragilidad de la piel, a cambios de distribución de la grasa en el cuerpo, dolores de articulaciones y músculos y aumentan el riesgo de infecciones. Asimismo pueden perpetuar una depresión, una hipertensión, producirse cataratas o aumentar la presión intraocular (glaucoma). Un problema especialmente relevante en los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal es que en torno a un cuarto de ellos tiene la densidad mineral ósea disminuida. Ello se debe a múltiples factores como el sexo femenino por razones hormonales, el consumo de  tabaco, la desnutrición que en ocasiones se asocia a estas enfermedades, etc. Los corticoides por si mismos alteran la actividad de las células que intervienen en la calcificación y modelación ósea. Por ello, favorecen el desarrollo de osteoporosis. Eso hace que se incremente la posibilidad de fracturas en los huesos, aplastamientos vertebrales, etc. Para evitar los efectos nocivos sobre el hueso, deben administrarse junto con calcio y vitamina D y evitar estos tratamientos prolongados aunque sean a bajas dosis.

Además existen otros tipos de corticoides que pueden tener menos efectos secundarios y ser menos nocivos sobre el hueso, pero se utilizan sólo en situaciones concretas. Existen dos comercializados, la budesonida y el dipropionato de beclometasona. También se utilizan en periodos cortos, e igualmente deben retirarse como los “corticoides clásicos”.

En general, los corticoides son medicamentos seguros durante el embarazo aunque deben evitarse en el primer trimestre de embarazo salvo que sean imprescindibles. En la lactancia los corticoides pasan a la leche materna, recomendándose desechar la leche de las siguientes 4 horas si la madre toma más de 20 mg de Prednisona.

Inmunosupresores
Se utilizan habitualmente cuando no se responde a los corticoides o se depende de ellos y, en las situaciones más complicadas como por ejemplo, cuando hay fístulas, cuando la enfermedad reaparece tras haberse operado o es extensa. Siempre que su médico se los prescribe es porque considera que en su caso los beneficios que aportan superan los riesgos. Dentro de ellos existen varios:

– La azatioprina y la mercaptopurina son fármacos seguros con un control adecuado. Los efectos secundarios más frecuentes son las molestias gastrointestinales, náuseas, vómitos y cansancio. Generalmente mejoran disminuyendo la dosis y volviendo a introducirlos poco a poco. A veces también se soluciona cambiando uno por otro.
Los pacientes que los toman siempre deben realizarse análisis de sangre durante el tratamiento, para vigilar la posible aparición de efectos indeseables más importantes. Entre los más típicos están la posible disminución de los glóbulos blancos (hasta en el 2%) o la inflamación del hígado (hasta en el 5%). También pueden controlarse disminuyendo la dosis, aunque a veces requieren la retirada del medicamento. Asimismo se asocian a pancreatitis (hasta en el 3-10%), fiebre e infecciones (especialmente cuando se administran junto a otros inmunosupresores o corticoides) y erupciones cutáneas (5%). Se han realizado extensas investigaciones sobre la posibilidad de que estos fármacos pudieran aumentar el riesgo de linfoma y otros tumores. Parece existir un mínimo incremento de aparición de linfomas, si bien el riesgo sigue siendo muy bajo. Si es más evidente su asociación a cáncer de piel no melanoma, por lo que es fundamental evitar la exposición solar y siempre utilizar protectores solares. Asimismo cualquier lesión extraña, que no cicatrice o aparezca una y otra vez debe ser consultado siempre con su médico habitual o dermatólogo.

Son seguros durante el embarazo, preferibles frente a otros inmunosupresores y, en general, no hay porque retirarlos durante el mismo. Estos medicamentos pasan a la leche materna en muy baja cantidad o nula y, en general pueden utilizarse. Se puede  minimizar la exposición del niño esperando 3 horas para amamantar desde la toma de la dosis.

– Ciclosporina y tacrolimus son otros fármacos similares  utilizados para evitar el rechazo en el trasplante de órganos, y han demostrado su eficacia para tratar los brotes de colitis ulcerosa que no responden a corticoides intravenosos a dosis adecuadas (corticorresistencia). Es un fármaco que habitualmente se maneja en el hospital y que requiere unos controles especiales para ajustar sus dosis. Deben vigilarse la tensión de la sangre y la función del riñón durante su administración mediante análisis de sangre. Asimismo pueden asociarse a dolor de cabeza y temblores, calambres musculares, fatiga, aumento de colesterol y sensación de hormigueo. Como los anteriores, también incrementan el riesgo de infecciones, si bien la mayoría de los datos disponibles proceden de pacientes trasplantados que suelen estar con más fármacos inmunosupresores.
Finalmente cabe destacar que se ha observado un ligero aumento de riesgo de linfoma y de cáncer de piel, pero también los datos provienen de tratamientos largos, situación no habitual con estos medicamentos en pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal.
No hay evidencia de que favorezcan las malformaciones en el embarazo, si bien sólo se recomienda utilizar en casos concretos y por tanto cuando el beneficio supera el riesgo potencial para el feto. En relación a la lactancia aunque no hay datos claros de efectos adversos en lactantes de madres que los tomaban, se recomienda se evite.
– Metotrexato se administra ocasionalmente en la enfermedad de Crohn en determinadas circunstancias. Suele administrarse inyectado de forma intramuscular o subcutánea. Los principales efectos secundarios son digestivos como nauseas, vómitos, diarrea o aftas en la boca; si bien suelen evitarse con la administración al día siguiente de ácido fólico. Asimismo deben realizarse controles y análisis a lo largo del tratamiento ya que, aunque muy raramente, pueden dañar el hígado la médula ósea o el pulmón.
No se debe utilizar durante el embarazo ya que se asocia a abortos y aumenta la probabilidad de malformaciones. Durante su uso es fundamental utilizar siempre medios anticonceptivos de tipo barrera como preservativo. Si ocurriese el embarazo, su médico le ayudará  en la toma de decisión de abortar, si bien y siempre respetando su libre pensamiento, no es totalmente obligatorio y podría individualizarse interrumpiendo la medicación, administrando altas dosis de ácido fólico y seguimiento estrecho por su obstetra para descartar malformaciones.
Durante la lactancia en general esta contraindicado, aunque se haya constatado un nulo o mínimo paso a la leche materna (solo en casos de bajas dosis semanales como las utilizadas en las enfermedades autoinmunes pero no en tratamiento para el cáncer donde también son utilizados a más dosis).

Fármacos biológicos
Son medicamentos llamados así porque son producidos en cultivos de tejidos, células u otros. En estas enfermedades se utilizan:

– Infliximab es un producto que bloquea una sustancia llamada TNF-alfa que interviene en la inflamación. Está indicado cuando los pacientes no responden a las medicaciones anteriores o en situaciones clínicas concretas, como la enfermedad con fístulas (habitualmente en la zona de alrededor del ano) que no han respondido a otros medicamentos. Lo llevamos usando desde hace muchos años, lo que permite conocer bien su perfil de efectos secundarios. Se administra en perfusión intravenosa en el hospital, es decir, por medio de un gotero, que lo introduce diluido en la vena entre 1 y 3 horas. Durante la infusión puede producirse dolor de cabeza o reacción con dificultad para respirar, erupciones en la piel, etc. Para prevenirlo a veces se administra una medicación antes de la infusión. Una vez que ocurren puede ser necesario disminuir la velocidad de infusión, pautar corticoides o incluso suspender la administración del fármaco. Como reacciones más tardías en los siguientes días, puede experimentarse cansancio, dolores musculares o de articulaciones o reacciones en la piel, incluso a veces acompañadas de fiebre. En casos raros se ha asociado a disminución de número de glóbulos blancos, psoriasis, empeoramiento de una insuficiencia cardíaca de base … y hay indicios que con un riesgo muy bajo y quizá sólo en asociación a otros fármacos, podrían aumentar el riesgo de tumores como linfoma o cáncer de piel.

– Adalimumab, Golimumab y Certolizumab son productos similares al anterior que también bloquean el TNF-alfa, con la diferencia que se administran subcutáneamente (más superficial) con jeringas ya cargadas con la dosis que debe administrase y, por tanto, puede aplicárselo el propio paciente en su domicilio. Puede asociarse a reacción cutánea en el punto de inyección. El resto de riesgos son similares.

– Vedolizumab es a diferencia de los anteriores, un anticuerpo anti-integrina. La integrinas son moléculas que provocan que los glóbulos blancos lleguen desde la sangre al foco de inflamación en el intestino y, por tanto, su bloqueo es otra vía para disminuir la inflamación. Se administra en perfusión intravenosa en el hospital durante 30 minutos. Es un fármaco recientemente comercializado y hasta ahora los efectos adversos más frecuentes descritos han sido nauseas, vómitos, dolores articulares o abdominal. Si bien cabe destacar que han demostrado en todos los estudios ser fármacos seguros a corto y largo plazo.

Al igual que los inmunosupresores, los biológicos pueden aumentar el riesgo de infecciones. Es especialmente importante para prevenirlo vacunarse conforme le indique su médico para neumococo, gripe, etc… y, acudir al medico ante síntomas iniciales de posible infección como fiebre, tos persistente, deterioro del estado general.

Durante el embarazo no parecen ser perjudiciales para el niño en ninguno de los datos disponibles. Estas medicinas si atraviesan la placenta en el tercer trimestre por lo que en algunos casos su médico puede aconsejar que los suspenda.
En la leche materna aparecen en muy pequeñas cantidades y parece poco probable tengan algún efecto perjudicial en el lactante. Si bien dados los pocos datos que se disponen siempre habrá que individualizar caso a caso.

En todos estos fármacos biológicos, para minimizar sus riesgos, algunos importantes como la posibilidad de desarrollar tuberculosis u otras infecciones, su médico practicará una serie de medidas antes de iniciar el tratamiento. Entre ellas la mencionada vacunación o la realización de una prueba cutánea denominada “de tuberculina” en dos ocasiones (una primera vez y luego repetirlo para asegurarse, ya que a veces puede ser falsamente negativa la primera vez) y una radiografía de pecho.
BIBLIOGRAFIA



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Cerca del 70% de los pacientes con enfermedad de Crohn prefieren un tratamiento subcutáneo a la administración intravenosa.

Un equipo de gastroenterólogos españoles, con la colaboración de AbbVie, han presentado nuevos datos del estudio IMPLICA (Treatment preferences of patients with Crohn’s disease), sobre las preferencias relativas a tratamientos biológicos de los pacientes con enfermedad de Crohn moderada a grave. En este estudio han participado más de 200 pacientes que han sido reclutados por 19 centros españoles. Las novedades del estudio IMPLICA se han presentado en el marco del 10º Congreso de la ECCO (Organización Europea de Crohn y Colitis Ulcerosa), que ha reunido un gran número de especialistas en enfermedad inflamatoria intestinal del 18 al 21 de febrero en Barcelona.
Entre las principales conclusiones destaca que cerca del 70% de los pacientes con enfermedad de Crohn prefieren un tratamiento subcutáneo a la administración intravenosa. No menos importante es para ellos el lugar dónde se recibe el tratamiento, de hecho, más de la mitad de los pacientes prefiere un tratamiento de administración domiciliaria. Entre los motivos de su preferencia destaca el de evitar ausentarse del trabajo para asistir al hospital a recibir su tratamiento. En este sentido, La Dra. Natalia Borruel, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari Vall d´Hebron de Barcelona y coautora del estudio afirma “La implicación activa del paciente en las tomas de decisión de los temas relativos a su salud es muy importante para asegurar una buena adherencia al tratamiento y un buen manejo de la enfermedad. Que el paciente participe activamente en la gestión y en la administración del tratamiento facilita su toma de conciencia sobre la importancia de cumplirlo, lo que revertirá una mejor eficacia del tratamiento”.
Tratamiento de EC
La enfermedad de Crohn condiciona una importante repercusión en la vida de los pacientes que la padecen, provocando gran impacto en su ámbito sociolaboral. Sin embargo, los avances más importantes en enfermedad de Crohn se han realizado en el campo del tratamiento, por ello, los expertos concluyen que la forma más efectiva de prevenir los brotes en los pacientes es la adherencia al tratamiento aconsejado. Según el Dr. Francesc Casellas, del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitari Vall d´Hebron de Barcelona y coautor del estudio “Hoy en día disponemos de medicamentos, como los fármacos biológicos, que han demostrado una gran eficacia para curar los brotes de la enfermedad y tratar sus complicaciones. De esta forma, se puede modificar la historia natural de la enfermedad normalizando la calidad de vida de los pacientes, reduciendo la necesidad de hospitalizaciones o de intervenciones quirúrgicas.”
Los fármacos biológicos son aquellos que tienen un origen biotecnológico y que, en el caso de la enfermedad inflamatoria intestinal, son fundamentalmente anticuerpos monoclonales. A diferencia de los fármacos convencionales, se trata de fármacos muy potentes y que se administran por vía endovenosa o subcutánea.
La implicación del paciente fundamental para el éxito del tratamiento
El estudio revela que factores demográficos, como la edad y el estado de trabajo, tienen una relevancia significativa a la hora de elegir un tratamiento. Los expertos indican que la elección del tratamiento tiene que basarse en primer lugar en unos criterios de indicación, eficacia y seguridad establecidos por el médico y en segundo lugar, en base a la decisión informada del propio paciente.
En este punto hay preferencias personales de los propios pacientes que van a influir en la elección terapéutica y que, en el caso concreto de los fármacos biológicos, afirman los expertos, ha puesto de manifiesto el estudio IMPLICA. “El paciente tiene que participar activamente en el cuidado de su salud y, en consecuencia, tomar parte activa en la toma de las decisiones terapéuticas. De los resultados de esta iniciativa sabemos que los pacientes con enfermedad de Crohn que pueden ser tributarios de tratamiento biológico prefieren el tratamiento subcutáneo domiciliario que el tratamiento endovenoso hospitalario y que ciertas variables como la edad o la situación laboral tienen un peso significativo en la toma de decisiones” concluyen la Dra. Borruel y el Dr. Casellas.
Sobre el estudio IMPLICA
El IMPLICA es un estudio transversal, observacional y multicéntrico. Se incluyeron pacientes con diagnóstico de enfermedad de Crohn de moderada a grave que fueran potenciales candidatos a recibir tratamiento biológico. Para conocer las preferencias de los pacientes sobre el tratamiento se utilizó un cuestionario ad hoc en el que se recogían 7 posibles escenarios de administración en combinación con 3 atributos relacionados con los diferentes tratamientos biológicos (vía de administración, lugar de administración y personal que administra el tratamiento). La puntuación oscilaba de 0 (nunca lo elegiría) a 4 (siempre lo elegiría).La enfermedad de Crohn La enfermedad de Crohn (EC) es una patología crónica, inmunológica, discapacitante que conlleva la inflamación del tracto gastrointestinal y que puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca al ano, provocando, en ocasiones, graves alteraciones a las personas que la padecen.Durante el desarrollo de la enfermedad, se pueden presentar complicaciones, tanto intestinales (oclusión intestinal, deficiencias nutricionales, etc.), como extraintestinales (dermatológicas, reumatológicas, oculares y hepatobiliares). Los síntomas de la enfermedad son impredecibles, con periodos de remisión y recaídas y, en muchos casos, llegan a requerir hospitalizaciones e intervenciones quirúrgicas. La cronicidad de la enfermedad, los controles periódicos, un tratamiento farmacológico continuado y la posible necesidad de intervenciones quirúrgicas tienen una gran repercusión en la vida familiar, laboral, social, etc. del paciente y condicionan considerablemente su percepción de salud y su calidad de vida.
Actualmente no existe ningún tratamiento curativo de la enfermedad de Crohn. Los tratamientos disponibles están dirigidos a eliminar o atenuar los síntomas, a restablecer la calidad de vida y a evitar las potenciales complicaciones. Además, al tratarse de una enfermedad crónica, la enfermedad de Crohn se asocia con una elevada utilización de recursos sanitarios.
Acerca de AbbVie

Certificación de Unidades de Atención Integral de pacientes con EII.

Archivado en Noticias
Es para GETECCU una gran satisfacción presentaros el “Programa de Certificación de las 
Unidades de Atención Integral a pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal”. El 
objetivo de este programa es ofrecer a todas las unidades una norma avalada por GETECCU
 que permita analizar, de forma objetiva y sistematizada, la calidad de la asistencia prestada, 
así como identificar áreas de mejora; para lograr, de este modo, que la atención a los 
pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal sea homogénea y excelente en todo el
 territorio nacional.
El compromiso de GETECCU en este proyecto es facilitar la implantación de la norma y la
 certificación de la calidad en el mayor número posible de Unidades de Atención Integral, 
poniendo a vuestra disposición los recursos necesarios para que podáis llevarlo a cabo
 sin que suponga una carga de trabajo inasumible. Para ello, aquellos centros que así lo
 deseen, podrán contar con la asistencia técnica de una consultora durante todo el proceso
 previo a la certificación.
A continuación podéis encontrar la siguiente documentación:
  • Guía del proyecto “Proceso de Certificación de los Indicadores de Calidad para Unidades
  •  de Atención Integral a pacientes con EII”, en la que se explican de una forma esquemática
  •  los distintos pasos a seguir para llevar a cabo el proyecto: solicitud, consultoría y certificación.
  •  Pinche aquí
  • Documento “Normalización de los Indicadores de Calidad para Unidades de Atención
  •  Integral a pacientes con EII”, en el que están recogidos los 53 indicadores de calidad que 
  • conforman la norma. Cada indicador incluye su descripción, el nivel objetivo de medida y cómo
  •  se evidenciará su cumplimiento. Pinche aquí
Queremos finalizar animándoos a participar en este proyecto, que nos ayudará a mejorar
 la prestación asistencial a nuestros pacientes y nos permitirá obtener el reconocimiento y 
la diferenciación que garantiza la certificación de una entidad de tercera parte.

viernes, 20 de enero de 2017

Frente a la Gripe, Protegete, Vacúnate.

Frente a la Gripe, Protegete, Vacúnate

Síntomas, Incubación y Transmisión

La gripe es una enfermedad de curso agudo cuya máxima incidencia se observa en otoño e invierno. El período de incubación es de 48 horas con una variación entre uno y siete días. Se transmite por el aire al toser y estornudar.
Los principales síntomas son: fiebre de hasta 39ºC, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, estornudos, tos intensa y persistente, congestión, lagrimeo y faringitis leve. Los síntomas de la gripe pueden confundirse con los de otras patologías respiratorias, como el catarro común, por lo que se recomienda consultar al médico de Atención Primaria o al pediatra. Es una enfermedad autolimitada con una evolución de cinco a siete días, aunque algunos de los síntomas suelen durar entre dos y tres semanas.
La vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y sus complicaciones. Las medidas higiénicas fundamentales que hay que tener en cuenta para evitar la transmisión del virus son:
  • Taparse la boca al toser o al estornudar, preferiblemente con pañuelos desechables.
  • Lavarse con frecuencia las manos, sobre todo después de haber tosido o estornudado.
  • Procurar no reutilizar los pañuelos empleados al estornudar o limpiar las secreciones nasales



Grupos de Riesgo

El Sistema Nacional de Salud proporcionará las vacunas de manera gratuita a las personas incluidas en los grupos de población recomendados. Los grupos técnicos del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud recomiendan vacunar a los siguientes grupos:
1. Personas de 65 años o más. Se hará especial énfasis en aquellas personas que conviven en instituciones cerradas.
2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada), neurológicas o pulmonares, incluyendo: displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con: enfermedades metabólicas incluida diabetes mellitus, obesidad mórbida, insuficiencia renal, hemoglobinopatías y anemias, asplenia, enfermedad hepática crónica, enfermedades neuromusculares graves o inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes, cáncer, implante coclear, situaciones que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras. En este último grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.
  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
3. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:
  • Trabajadores de los centros sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria, pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.
  • Trabajadores de instituciones geriátricas o de centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables.
  • Estudiantes en prácticas en centros sanitarios.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o mayores.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as mayores de 6 meses, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo por su condición clínica especial (citados en el punto 2).
4. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:
  • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos
    • Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local.
    • Bomberos.
    • Servicios de Protección Civil.
    • Personas que trabajan en los servicios de emergencias sanitarias.
    • Trabajadores de Instituciones Penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.


Vacuna para esta Temporada

Para la temporada 2016-2017, la vacuna trivalente antigripal recomendada por la OMS para el hemisferio norte contiene las siguientes cepas:
  • Cepa análoga a A/California/7/2009 (H1N1)
  • Cepa análoga a A/Hong Kong/4801/2014 (H3N2)
  • Cepa análoga a B/Brisbane/60/2008
Para que la vacunación sea eficaz es preciso utilizar siempre la vacuna correspondiente a la temporada en curso, ya que su composición puede ser distinta cada año, y repetir la vacunación todos los años en el cuarto trimestre.
La actividad gripal en España en la temporada 2015-2016 fue baja y se asoció a una circulación predominante de virus de la gripe A(H1N1)pdm09 con una creciente contribución de virus B a medida que fue avanzando la temporada.
La epidemia gripal se inició de forma tardía, presentando una onda epidémica atípica, con una meseta inicial entre las semanas 4 y 12 de 2016 y alcanzando la máxima incidencia en la semana 8/2016 (del 22 al 28 de febrero) con 195,17 casos por 100.000 habitantes. La duración total se encuentra en el rango de las 10 temporadas previas. Los menores de 15 años fueron el grupo de edad más afectado.



Balance de la Campaña 2015-2016

En la temporada pasada se vacunó un 56,1 por ciento de la población española de 65 y más años de edad, lo que supuso un total de 4.717.265 vacunados en este grupo de edad.
http://www.msssi.gob.es/campannas/campanas16/gripeInformacion.htm