jueves, 8 de agosto de 2019

Obstrucción intestinal.

La obstrucción intestinal es un bloqueo que impide completamente o altera de manera importante el tránsito del contenido intestinal.
  • Las causas más frecuentes en adultos son el tejido cicatricial derivado de una intervención quirúrgica abdominal previa, las hernias, y los tumores.
  • Son síntomas frecuentes el dolor, la hinchazón y la falta de apetito.
  • El diagnóstico se basa en los resultados de la exploración física y radiológica.
  • Con frecuencia, es necesaria una cirugía para liberar la obstrucción.
La obstrucción puede producirse en cualquier segmento del intestino delgado o grueso y puede ser parcial o completa. El segmento intestinal que queda por encima de la obstrucción continúa funcionando. Esta parte del intestino se dilata a medida que se va llenando de alimentos, líquido, secreciones digestivas y gas. El revestimiento intestinal se hincha y se inflama. Si la obstrucción no se trata, el intestino puede perforarse, liberando su contenido y causando inflamación e infección de la cavidad abdominal (peritonitis).

Causas

Las causas de la obstrucción intestinal difieren según la edad de la persona y la localización de la obstrucción.
En recién nacidos y niños pequeños, la obstrucción intestinal suele estar causada por un defecto congénito, una masa dura de contenido intestinal (meconio), una torsión de un asa intestinal (vólvulo), el estrechamiento o la ausencia de una parte del intestino (atresia intestinal) o la invaginación de un segmento de intestino dentro de otro (invaginación intestinal o intususcepción).
En los adultos, las causas más frecuentes son bandas de tejido cicatricial derivado de cirugías abdominales previas (adherencias), partes del intestino que protruyen por una abertura anómala (hernia) y tumores. La probabilidad de cada causa particular varía dependiendo de la parte del intestino afectada.
La obstrucción del primer segmento del intestino delgado (duodeno) puede ser causada por un cáncer de páncreas, la cicatización patológica derivada de una úlcera o la enfermedad de Crohn. En raras ocasiones, otras partes del intestino se obstruyen por un cálculo biliar, una masa de alimentos sin digerir o la presencia de gusanos parasitarios.
La obstrucción del intestino grueso suele estar causada por cáncer, diverticulitis o una masa dura de materia fecal (impactación fecal). Las adherencias y los vólvulos son causas menos frecuentes de obstrucción del intestino grueso.

Estrangulación

La interrupción del aporte de sangre al intestino a causa de una obstrucción se denomina estrangulación; dicha afección ocurre en cerca del 10 al 20% de las personas con obstrucción del intestino delgado. Por lo general, la estrangulación se produce cuando parte del intestino queda atrapada en una abertura anómala (hernia estrangulada), vólvulo o invaginación intestinal (intususcepción). Puede desarrollarse gangrena en tan solo 6 horas. Con la gangrena, la pared intestinal muere, generalmente ocasionando una perforación, la cual conduce a peritonitis y choque (shock); en caso de no recibir tratamiento, causa la muerte.

¿Qué causa el estrangulamiento intestinal?

El estrangulamiento intestinal (interrupción del flujo sanguíneo al intestino), se produce por una de sus tres causas posibles.
¿Qué causa el estrangulamiento intestinal?

Síntomas

Los síntomas de la obstrucción intestinal suelen incluir dolor abdominal de tipo cólico, acompañado de hinchazón y pérdida del apetito. Los vómitos son frecuentes en las obstrucciones del intestino delgado, pero son menos frecuentes y empiezan más tarde en las obstrucciones del intestino grueso.
La obstrucción completa provoca estreñimiento grave, mientras que la obstrucción parcial puede causar diarrea.
Si se produce estrangulación, el dolor se vuelve intenso y constante. La fiebre es frecuente y particularmente probable si se perfora la pared intestinal.

Diagnóstico

  • Exploración médica del abdomen.
  • Radiografía
  • Tomografía computarizada (TC)
El médico examina el abdomen para valorar la presencia de sensibilidad al tacto, hinchazón o masas. Cuando se produce una obstrucción, el abdomen está casi siempre hinchado. Los sonidos normales que produce el funcionamiento intestinal (ruidos intestinales) que pueden oírse con un estetoscopio, pueden estar muy amplificados o estar ausentes. La respuesta dolorosa del abdomen a la palpación realizada por el médico no es muy intensa a menos que una perforación haya causado peritonitis.
Las radiografías pueden mostrar asas intestinales dilatadas que indican la localización de la obstrucción. Las radiografías también pueden mostrar aire alrededor del intestino o bajo la capa muscular que separa el abdomen y el tórax (diafragma). En condiciones normales no existe aire en esas localizaciones, por lo que son un signo de perforación o de una necrosis o muerte intestinal.
La TC a menudo se utiliza para obtener una mejor imagen del intestino e identificar el lugar exacto y la causa de la obstrucción.

Tratamiento

  • Succión a través de sonda nasogástrica
  • Líquidos de administración intravenosa
  • Cirugía, en caso de estrangulación
  • En ocasiones, colostomía
Si se sospecha que una persona tiene una obstrucción intestinal, se la hospitaliza. Por lo general, se introduce una sonda larga y fina a través de la nariz hasta alcanzar el estómago o el intestino (sonda nasogástrica). Se aplica succión a la sonda para aspirar el material acumulado por encima de la obstrucción. Se administran por vía intravenosa líquidos y electrólitos (sodio, cloruro y potasio) con el fin de reponer el agua y las sales perdidas por los vómitos o la diarrea.
A veces, la obstrucción se resuelve sin otro tratamiento, especialmente si está causada por cicatrices o adherencias. Ocasionalmente, para tratar algunos trastornos como la torsión de un segmento de la parte baja del colon, se puede emplear un endoscopio (un tubo flexible de visualización) insertado a través del ano, o un enema de bario que infla el intestino grueso. Más a menudo, sin embargo, la cirugía se lleva a cabo lo antes posible si los médicos temen una estrangulación.
La causa de la obstrucción y el aspecto del intestino determinan si el cirujano puede aliviar la obstrucción sin extirpar un segmento intestinal. Algunas veces, pueden cortarse las adherencias para liberar el segmento atrapado del intestino, pero pueden formarse de nuevo en unos meses o años, en cuyo caso puede volver a producirse una obstrucción. En algunos casos, para resolver la obstrucción puede ser necesario practicar una ileostomía (un procedimiento en el que un extremo de corte del intestino delgado se une permanentemente a una abertura quirúrgica en la pared abdominal) o una colostomía (una abertura creada quirúrgicamente entre el intestino grueso y la pared abdominalver figura Qué es la colostomía).

Tipos de colitis.

La ulcerosa, la microscópica, la asociada al uso de medicamentos, la hemorrágica, la nerviosa, la isquémica y la enfermedad de Crohn son los diversos tipos de este padecimiento.
Sólo el médico puede determinar si se padece este problema y en dado caso, de qué tipo; por ello, resulta fundamental visitarlo oportunamente para que luego de un diagnóstico certero, se pueda tener el tratamiento adecuado.
La colitis ulcerosa, es una enfermedad inflamatoria crónica relacionada con factores infecciosos, alergénicos, autoinmunes y psicológicos, sin embargo, su causa exacta no está completamente identificada.
Alrededor de la mitad de las personas con este padecimiento tienen síntomas leves y tienen una probabilidad moderada de responder de manera correcta a los medicamentos; no obstante, algunos casos específicos, requieren la extirpación del intestino gre-coli-iueso para un adecuado control.
En tanto, la enfermedad de Crohn es un trastorno inflamatorio de todo el tracto digestivo con etiología genética y ambiental. A pesar de que aún no existe una cura para esta enfermedad, el tratamiento puede ofrecer gran ayuda a los pacientes.
La colitis nerviosa es un trastorno funcional digestivo caracterizado por distención y cambios en el funcionamiento intestinal como una respuesta del organismo al estrés, entre otros factores. Para tratar esta enfermedad, es importante realizar cambios en algunos hábitos de estilo de vida y el control de la ansiedad.
La colitis asociada al uso de medicamentos, se presenta cuando se consumen medicamentos que tienen fármacos o sustancias activas que causan irritación. Por ejemplo, los antibióticos de amplio espectro pueden provocar esta inflamación, debido a que eliminan bacterias normales del intestino permitiendo que otras bacterias crezcan.
Calambres abdominales y diarrea sanguinolenta son síntomas de la colitis hemorrágicacausada por algunas cepas de la bacteria Escherichia coli (E. coli). Aunque la mayoría de sus cepas son inofensivas, algunas pueden causar graves enfermedades por causa de consumo de alimentos contaminados con ésta bacteria.
La principal característica de la colitis microscópica es una diarrea acuosa sin sangre de semanas de evolución y sin otra sintomatología abdominal acompañante, su diagnóstico habitualmente se realiza mediante los hallazgos microscópicos de una mucosa de colon con un aspecto macroscópico normal. Se divide en dos tipos: la colágena y la linfocítica.
Cuando se produce una falta del flujo sanguíneo en el intestino grueso, ocurre la colitis isquémica, la que puede producirse por dificultades en la circulación en todo el cuerpo o su disminución en tan sólo los vasos del colon. Dicha colitis requiere diagnóstico oportuno ya que de lo contrario puede resultar fatal.
Existen diferentes factores de riesgo que pueden empeorar o incluso reactivar estos tipos de colitis, tal como: la obesidad, el tabaquismo, algunos medicamentos (AINES, anticonceptivos orales, etc). Por lo que es de fundamental importancia dar datos clínicos y antecedentes de manera detallada a tu doctor.
Vía: UNAMIMSSOMSMedlinePlusUniversidad de GranadaHospital Universitario Ramón y Cajal, UW Health, Secretaría de Estado de Salud Pública y Asistencia Social de Santo Domingo
Silverberg, MS, Satsangi J, Ahmad T, et al. Toward an integrated clinical, molecular and seriological classification of inflammatory bowel disease: report of a Working Party of the 2005 Montreal World Congress of Gastroenterol 2005; 19 Suppl A:5A.
Gasche C, Scholmerich J, Brynkov J, et al. A simple classification of Crohn´s disease: report of the Working Party of the World Congresses of Gastroenterology, Vienna 1998. Inflamm Bowel Dis 2000; 6:B.
Loftus EV Jr. Clinical epidemiology of inflammatory bowel disease; Incidence, prevalence, and environmental influences. Gastroenterology 2004:126:1504.
Molodecky Na, Soon Is. Rabi DM, et al. Increasing incidence and prevalence of the inflammatory bowel diseases with time, based on systematic review. Gastroenterology 2012; 142:46.

Existe relación entre los fármacos para el tratamiento de la EII y la boca.

La EII tiene unas amplias líneas de tratamiento. En la primera línea de tratamiento que corresponde a fármacos como la mesalazina o la sulfasalazina, no van a representar un riesgo importante a nivel oral, sin embargo, otros fármacos como los corticoides, usados durante largos periodos de tiempo se relacionan con la aparición de infecciones oportunistas como la candidiasis oral. Por otro lado, la aparición de las terapias biológicas, principalmente, los fármacos anti-TNF, como el adalilumab (Humira) o el infliximab (Remicade), han supuesto un gran avance en el tratamiento de la EII, pero es importante que los pacientes mantengan una correcta higiene bucodental, ya que procedimientos como la colocación de implantes dentales o la extracción de un diente, pueden complicarse, ya que aunque aún no existen datos concluyentes, algunos fármacos similares a estos (anticuerpos monoclonales), se relacionan con problemas de cicatrización ósea en los huesos maxilares.
Además de estas manifestaciones bucales, existen muchas otras que se relacionan con la EII, por lo que es importante que las personas que padezcan ya sea la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, visiten a su odontólogo de vez en cuando para ayudar a controlar y prevenir estas manifestaciones de la enfermedad.
Cuidados básicos para la higiene dental
Esperamos que os haya sido de utilidad y como siempre os animamos a dejarnos vuestros comentarios, preguntas y/o sugerencias. Y no os perdáis las preguntas frecuentes que el Dr. Peña Cardelles nos dejó respondidas en la web, para ir directos podéis pinchar en este enlace de arriba y si tenéis nuevas o diferentes cuestiones intentaremos trasladárselas.

viernes, 2 de agosto de 2019

Cómo alimentar a nuestra microbiota intestinal con la fibra adecuada.

Oímos constantemente que la fibra es esencial para nuestra microbiota intestinal y por tanto, para nuestra salud en
 general. Pero ¿significa eso que cada vez que
 comemos un snack rico en fibra estamos
 realmente alimentando a nuestras bacterias

 intestinales con la fibra que necesitan?
 de marzo en Miami para entrevistar a Eric Martens, un investigador de la facultad de 
medicina de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, donde dirige un laboratorio
 sobre microbiota intestinal y nutrición. Martens comienza explicando por qué leer las
 etiquetas y entenderlas resulta a veces tan complicado para la mayoría de las personas.
 Esto se debe a que, de hecho, en las etiquetas de los alimentos aparecen tres 
categorías de fibras. Los “carbohidratos totales” lo engloban todo: desde el simple 
azúcar, al almidón y la fibra; y el azúcar y la fibra como dos subgrupos independientes.
“Por tanto, si tenemos 50 g de carbohidratos, en la etiqueta del alimento aparecerían 20 g 
de azúcares y 5 g de fibra, pero no los otros 25 g, es decir el almidón”, explica Martens.
 Esta forma de etiquetar los alimentos complica a veces la toma de decisiones de los 
consumidores que optan por una dieta saludable. ¿Qué hace que la fibra sea tan sana?
 ¿Cómo podemos saber qué tipo de fibra necesitamos comer y dónde encontrarla?
Según Martens, “de los principales grupos de nutrientes que consumimos, la fibra es el 
componente de nuestra dieta que alimenta directamente a nuestra microbiota intestinal”. 
Cuando comemos proteínas, por ejemplo, las digerimos y absorbemos en nuestro intestino 
delgado. Lo mismo sucede con las grasas y la mayoría de los azúcares. Sin embargo, en
 Las bacterias intestinales son las únicas capaces de hacerlo. Digieren las fibras y producen
 ácidos grasos de cadena corta, cuyos efectos beneficiosos sobre la salud han sido
 ampliamente demostrados, como ya hemos explicado en este blog. Por tanto, al comer fibra,
 nos aseguramos de que esos miles de millones de microbios están bien alimentados y pueden
 ayudarnos a mantenernos en buena salud.
Podemos obtener la fibra de varias fuentes: cereales, frutos secos, frutas y verduras. “En función 
de cómo la cocinamos, la comemos y la cantidad ingerida, afectará a nuestro microbiota
 intestinal de manera diferente”, explica Martens.
Hoy por hoy, no existen pruebas científicas que permitan afirmar que un tipo de fibra
 sea más o menos beneficioso que cualquier otro, pero se ha demostrado que “comer
solo de la avena, podría no ser tan bueno como hacerlo de la avena y de otros cereales
 integrales, frutos secos, frutas y verduras. Esta alimentación más variada y el hecho de comer 
moléculas más diversificadas de diferentes fuentes se plasma probablemente en una
Alimentar bien a nuestra microbiota también es clave para nuestra fisiología. Tenemos en el
 intestino una especie de muro defensivo, la barrera intestinal, que mantiene a nuestras
 bacterias beneficiosas allí donde tienen que estar. La barrera intestinal está recubierta
 por una mucosa. Cuando no alimentamos a la microbiota intestinal de forma adecuada, las
 bacterias que la componen buscan comida en la mucosa y existe el riesgo de que
 bacterias potencialmente nocivas se propaguen por todo el organismo y provoquen infecciones
 o enfermedades.
Entonces, ¿qué deberíamos comer para aumentar el aporte de fibra y estar más sanos?
 La respuesta es bastante sencilla: “Cereales integrales, frutas y verduras”, contesta
 Martens. También deberíamos asegurarnos de incluir prebióticos, alimentos como los 
espárragos o las alcachofas, ricos en azúcares fermentables, el alimento perfecto
 para las bacterias intestinales así como probióticos, bacterias que han demostrado ser
 benéficas para la salud y que se encuentran en algunos alimentos fermentados como 
los yogures. Y por último, no olvidemos consumir simbióticos, una combinación de
 probióticos y prebióticos (como un bol de yogur con rodajas de plátano).

Pautas para la cirugía en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.

Al plantearse una cirugía en los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, hay que tener una serie de consideraciones por las características que presentan.

En el periodo previo a la intervención hay que intentar que el paciente alcance un estado de salud óptimo. Para lograrlo se pueden seguir las recomendaciones que detalla el Dr. Francisco Navarro Vicente, del Servicio de Digestivode nuestro Hospital:

  • Llevar un modo de vida ordenado evitando tóxicos (alcohol, tabaco y otras drogas).
  • Lograr un adecuado descanso nocturno y realizar ejercicio suave.
  • Seguir una alimentación completa, con suplementos en caso de carencias.
  • Resolver todas las dudas sobre la intervención y postoperatorio con profesionales sanitarios.

Antes de la cirugía también hay que valorar la anestesia. “Es imprescindible que el anestesista conozca toda la medicación que toma el paciente antes de la intervención, porque puede determinar el tipo de anestesia y porque hay ciertos medicamentos que hay que retirar o ajustar el día de la intervención o unos días antes”, comenta nuestro especialista, quien añade que “el paciente tiene que decir las intolerancias/alergias alimentarias que tiene, porque hay medicamentos que no se pueden emplear en ciertos casos”.

Recomendaciones

Una vez que el paciente ha salido del quirófano, durante su ingreso el equipo quirúrgico le irá comentando de forma diaria, tanto al paciente como a sus familiares/acompañantes, las pautas a seguir en cuanto a la ingesta, el reposo o deambulación, la medicación, las curas, etc.
Una vez que obtiene el alta, el paciente recibirá por escrito en el informe del alta las recomendaciones que debe seguir hasta la revisión en la consulta externa. Las pautas comunes en todos los pacientes son una dieta progresiva, reposo relativo al menos un mes, analgesia, curas diarias de la herida, retirada de grapas en su ambulatorio y prevención de la trombosis venosa profunda.
Hay que tener en cuenta que tras la intervención se van introduciendo los alimentos de forma progresiva. En el postoperatorio inmediato se comienza tolerando el agua, posteriormente los líquidos y finalmente dieta blanda. Una vez que llega a su domicilio, el paciente seguirá con dieta blanda, de fácil digestión e incluyendo progresivamente el resto de alimentos. En casos seleccionados se pautarán suplementos nutricionales.

Contraindicaciones

En cuanto a las contraindicaciones de la cirugía en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, el Dr. Navarro Vicente apunta que en los pacientes con enfermedad de Crohn con afectación perianal hay que valorar la posibilidad de cesárea electiva en vez de parto natural para disminuir el riesgo de lesión perineal, especialmente si la afectación perianal es grave.
Además hay que limitar a casos seleccionados el tratamiento quirúrgico de hemorroides y de las fístulas perianales mediante fistulotomía de entrada, por riesgo de incontinencia y otras complicaciones.

La fotoprotección es clave en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal.


La fotoprotección es necesaria para cualquier persona, incluidos los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, que deben tener especial cuidado porque “hay algunas terapias que pueden plantear cierta susceptibilidad a padecer problemas relacionados con la exposición solar y, por tanto, obligar a ser más cuidadoso en el hábito de la fotoprotección”, comenta el dermatólogo de nuestro hospital, Jefe de Servicio de Dermatología del Hospital de Manises, el Dr. Alberto Alfaro.
Elegir bien el factor de protección es clave para evitar quemaduras. Nuestro dermatólogo señala que se deben utilizar factores de protección superiores al 30 y la razón es bien sencilla: “A partir del factor 30 estamos bloqueando aproximadamente el 92%-93% de la radiación solar que nos llega a la piel”.
En este sentido, la diferencia que hay entre un factor 30 y 50 es muy poco. Pero hay que tener en cuenta otros factores, como el tiempo de protección frente a la quemadura que es mayor en un 50 que en un 30. Por eso, se aconseja reaplicar el filtro cada 2 horas,  ya que el sudor, el roce con las prendas de vestir y demás factores externos hacen que la protección se vaya perdiendo.

Fotosensibilidad

Hay que tener en cuenta que el sol no interfiere directamente con la medicación que toman los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, pero algunos medicamentos o sus metabolitos intermedios (productos resultado del metabolismo de eliminación del medicamento)  pueden ser fotosensibles, es decir, que al interactuar con la radiación solar pueden generar reacciones de toxicidad o inflamación dando lugar a cuadros de alergia o toxicodermias.
En este contexto, el Dr. Alfaro explica que las manchas pueden salir por propio envejecimiento cutáneo derivado de la exposición solar.
Una cosa que no se puede hacer es detener el tratamiento porque se vaya a estar más expuesto al sol (playa, esquiar, senderismo), porque algunos medicamentos al suspenderse pueden perder su eficacia en el control de la enfermedad o incluso tener lo que se denomina efecto rebote, “que significa que el paciente se pone algo peor que cuando empezó a tomar la medicación con la que tenía controlados los síntomas”.

Prevención

La fotoprotección es necesaria para prevenir la quemadura solar, el envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel. Sobre todo, es importante cuando se está expuesto al sol de forma habitual.
Si se olvida ponerse protección solar y el tiempo de exposición es corto, no pasa nada, “ya que nuestra piel nos protege un tiempo de la quemadura. Cada piel tiene un tiempo mínimo de exposición solar sin quemadura según su fototipo o color de la piel”.
Pero si se olvida una vez y el tiempo de exposición es largo, se puede sufrir enrojecimiento en la piel, que es lo que se conoce como quemadura. Esta situación puede empeorar si una persona se olvida frecuentemente de ponerse protección, “puesto que no estará haciendo una buena prevención de la quemadura solar, del envejecimiento cutáneo y del cáncer de piel”, concluye nuestro dermatólogo.