viernes, 23 de junio de 2017

Diferencias entre enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

Aunque la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa puedan parecer lo mismo,
 lo cierto es que cada una de ellas tiene sus particularidades, si bien es cierto que 
comparten muchos aspectos. Entre ellos, el mecanismo del proceso inflamatorio,
 que es igual en ambas dolencias. Además, las dos forman parte de lo que se llama
 Enfermedades Inflamatorias Intestinales. Los síntomas más característicos son
 bastante similares en las dos dolencias, aunque las áreas del cuerpo a las que 
afectan son distintas. Mientras la enfermedad de Crohn puede afectar a cualquier
 parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, la colitis ulcerosa se limita 
al colon.
Entre sus diferencias se encuentran también las lesiones que provocan. Por ejemplo,
 la enfermedad de Crohn lesiona el intestino delgado de forma preferente y puede
 originar granulomas (masas en forma de esferas compuestas por células del sistema
 inmunitario que se agrupan cuando intentan aislar sustancias que el cuerpo no
 reconoce) y fístulas (fisuras que se abren en la piel o en las mucosas). La colitis 
ulcerosa en cambio no lesiona el intestino delgado ni causa granulomas o fístulas.
Esto es así porque en la enfermedad de Crohn, la inflamación penetra en toda la
 pared intestinal, de manera que queda engrosada, mientras que la colitis ulcerosa
 sólo afecta a la parte más profunda de la pared intestinal.
Otra de las diferencias entre colitis ulcerosa y Crohn es que esta última puede dejar
 áreas normales entre las áreas afectadas por la inflamación, algo que no ocurre en
 la colitis ulcerosa.

miércoles, 21 de junio de 2017

Una nueva prueba puede ayudar a predecir la gravedad de la enfermedad inflamatoria intestinal en niños.


MADRID| 
Los resultados de un estudio noruego muestran que una nueva prueba genética para caracterizar la microbiota intestinal puede ayudar a diagnosticar la enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en niños y predecir qué niños desarrollarán la enfermedad más extensamente y necesitarán temprano una intervención agresiva.
Investigadores de Oslo, en Noruega, evaluaron los perfiles de la microbiota fecal en más de cien niños recién diagnosticados con EII y encontraron una clara distinción entre los perfiles de estos niños y un grupo saludable de comparación. También hallaron que los niños con los perfiles de microbiota más alterados (disbiosis) tenían la EII más extensa y eran más propensos a necesitar terapia biológica en el futuro.
En la reunión anual de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatología y Nutrición (ESPGHAN, por sus siglas en inglés), que se celebra en Praga, la investigadora principal, la doctora Christine Olbjorn, del Departamento de Medicina Pediátrica y Adolescente en el Hospital Universitario Akershus en Oslo explica que el estudio indica que este tipo de evaluación del perfil podría ser clínicamente útil en la práctica pediátrica y la atención a largo plazo del paciente.
"La EII suele ser mucho más agresiva en los niños que en los adultos, pero es muy difícil predecir el curso individual de la enfermedad -subraya--. Nosotros y otros investigadores estamos interesados en el potencial del perfil de la microbiota fecal para ayudarnos a diagnosticar y manejar a estos niños y hemos tenido ayuda por la disponibilidad de nuevas pruebas genéticas que pueden cuantificar diferentes especies bacterianas en el intestino".
DIFERENTES ESPECIES DE BACTERIAS
Para realizar el estudio, Olbjorn y colegas de otros centros especializados de Noruega recogieron muestras fecales de 235 niños y adolescentes (80 niños con enfermedad de Crohn, 27 con colitis ulcerosa, tres con EEI sin clasificar, 50 con síntomas, pero sin diagnóstico de EII y 75 niños sanos). Se analizaron las muestras mediante una nueva prueba denominada 'GA-map IBD Disbiosis Test', que utiliza perfiles avanzados de ADN para identificar hasta 300 bacterias diferentes en distintos niveles taxonómicos. Se compararon los perfiles de la microbiota entre los niños con EII, aquellos con síntomas, pero sin diagnóstico de EII, y niños sanos.
"Encontramos que la intensidad de la señal de la prueba, que indica la abundancia de diferentes especies bacterianas, se redujo significativamente en los niños con EII y aquellos con síntomas, pero no EII, en comparación con los niños sanos", explica Olbjorn.
"Lo que quizás fue más intrigante fue que los niños con EII más extensa tenían significativamente más 'Clostridiales' y aquellos con enfermedad de Crohn extensa presentaban más 'Proteobacteria' que los niños con enfermedad limitada. Los niños que fueron posteriormente tratados con bloqueadores de TNF registraban una menor diversidad de 'Firmicutes' y 'Bacteroidetes', así como menor abundancia de 'Actinobacterias' antes del tratamiento que aquellos que fueron finalmente tratados con medicamentos convencionales".
Olbjorn cree que los resultados de este estudio añaden más apoyo a la opinión de que la disbiosis microbiana intestinal desempeña un papel clave en la patogénesis de la EII en los niños. "Nuestros hallazgos sugieren que pueden usarse los perfiles de microbiota fecal para identificar qué niños están destinados a una forma más severa de EII y que, por lo tanto, necesitan un monitoreo más intensivo y posiblemente un tratamiento más temprano y más agresivo", concluye.

sábado, 17 de junio de 2017

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE CROHN EN LA CLÍNICA.

El diagnóstico de la enfermedad de Crohn se realiza con la sospecha clínica y hallazgos radiológicos, endoscópicos e histológicos (biopsia) compatibles.
La analítica se altera en las fases agudas de la enfermedad con elevación de la velocidad de sedimentación (VSG y de la proteína C reactiva), aumento de las cifras de glóbulos blancos y de plaquetas.
Los estudios radiológicos (TAC , ecografía, tránsito intestinal) ponen de manifiesto las posibles complicaciones de estas entidades (abscesos, fístulas, estenosis..).
La gammagrafía con leucocitos marcados puede permitir valorar la extensión de la inflamación.
En el momento de la aparición de los síntomas, el médico debe diferenciar de otras enfermedades que pueden también cursar con brotes de diarrea, dolor abdominal con sangre y/o fiebre.

SABER MÁS SOBRE LA ENFERMEDAD DE CROHN

La enfermedad de Crohn es una afectación inflamatoria de tipo crónico y autoinmune del tubo digestivo que evoluciona de modo recurrente con brotes.
De causa desconocida, entre sus principales síntomas destacan el dolor abdominal, diarreas, fiebre, pérdida de peso, hemorragia rectal, etc.
La enfermedad de Crohn puede afectar desde la boca hasta el ano. La localización más frecuente es el íleon terminal (porción más distal del intestino delgado).
Puede presentar manifestaciones fuera del aparato digestivo como en articulaciones, piel, hígado, ojos...
Suele presentarse en gente joven (2ª-3ª década de la vida) aunque puede manifestarse a cualquier edad.
El tratamiento debe ser individualizado en cada momento para cada paciente por el médico teniendo en cuenta la evolución, localización, afectación y tipo de enfermedad inflamatoria que se trate.

Eritema nudoso.

Es un trastorno inflamatorio que consiste en protuberancias (nódulos) rojos y sensibles bajo la piel.

Causas

En aproximadamente la mitad de los casos, se desconoce la causa exacta del eritema nudoso.
Algunos casos pueden ocurrir con infecciones. Algunas de las infecciones más comunes son:
El eritema nudoso puede ocurrir con sensibilidad a ciertas medicinas, incluso:
  • Antibióticos como amoxicilina y otras penicilinas
  • Sulfamidas
  • Sulfonas
  • Anticonceptivos orales
  • Progestágeno
Algunas veces, el eritema nudoso puede ocurrir durante el embarazo.
Entre otros trastornos asociados con esta afección, se puede mencionar leucemia, linfoma, sarcoidosis, fiebre reumática, enfermedad de Bechet y colitis ulcerativa.
Esta afección es más común en las mujeres que en los hombres.

Síntomas

El eritema nudoso es más común en las espinillas, aunque también puede presentarse en otras áreas del cuerpo, como las nalgas, las pantorrillas, los tobillos, los muslos y los brazos.
Las lesiones comienzan como tumoraciones planas, duras, dolorosas, enrojecidas y calientes de aproximadamente 1 pulgada (2.5 centímetros) de diámetro. En unos pocos días pueden volverse púrpura, luego durante varias semanas se desvanecen, hasta convertirse en un parche pardo plano.
Otros síntomas pueden abarcar:
  • Fiebre
  • Sensación de indisposición general (malestar)
  • Dolores articulares
  • Inflamación, irritación o enrojecimiento de la piel
  • Hinchazón de la pierna u otra área afectada

Pruebas y exámenes

El médico puede diagnosticar esta afección al examinar la piel. Los exámenes que se pueden hacer incluyen: 
  • Biopsia en sacabocados de un nódulo
  • Cultivo de garganta para descartar una infección por estreptococos
  • Radiografía del tórax para descartar sarcoidosis o tuberculosis

Tratamiento

Se debe identificar y tratar la infección, el fármaco o la enfermedad subyacente.
El tratamiento puede incluir:
  • Antiinflamatorios no esteroides (AINE) para reducir el dolor y la hinchazón
  • Antiinflamatorios más fuertes llamados esteroides, tomados por vía oral o inyectados
  • Solución de yoduro de potasio (SSKI, por sus siglas en inglés) para eliminar los nódulos
  • Salicilatos para reducir la inflamación aguda
  • Medicinas para el dolor (analgésicos)
  • Descanso
  • Elevación de la zona inflamada
  • Compresas calientes o frías para ayudar a disminuir la molestia

Expectativas (pronóstico)

El eritema nudoso es molesto, pero no es peligroso en la mayoría de los casos.
Los síntomas desaparecen con frecuencia al cabo de 6 semanas, aunque pueden reaparecer.

Cuándo contactar a un profesional médico

Consulte con el médico si presenta síntomas de eritema nodoso.

Referencias

Ferri FF. Erythema nodosum. In: Ferri FF, ed. Ferri's Clinical Advisor 2016. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016:486-486.
Schwartz RA, Nervi SJ. Erythema nodosum: a sign of systemic disease. Am Fam Physician. 2007;75(5):695-700. PMID: 17375516 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/17375516

Ultima revisión 7/23/2015

Versión en inglés revisada por: Kevin Berman, MD, PhD, Atlanta Center for Dermatologic Disease, Atlanta, GA. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Isla Ogilvie, PhD, and the A.D.A.M.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

viernes, 16 de junio de 2017

Deshidratación y enfermedad inflamatoria intestinal.

Nuestro cuerpo en dos terceras partes está formado por agua. La deshidratación puede tener consecuencias como piedras en los riñones, hígado y también otros daños. El tener una enfermedad inflamatoria intestinal puede hacer que en ocasiones aumente el riesgo de deshidratación.
¿Qué es la deshidratación?
Estamos deshidratados cuando nuestro cuerpo no tiene agua suficiente. Esto puede suceder por la combinación de varias causas como no beber suficiente agua o líquidos o perder muchos fluidos (por ejemplo, cuando se tiene diarrea).
Uno de los primeros síntomas de la deshidratación es la sed. La boca seca, dolor de cabeza, cansancio y falta de energía pueden ser otras señales. El orinar menos de tres o cuatro veces al día o que la orina sea de un color más oscuro también son síntomas de falta de líquidos.
¿Qué causa la deshidratación?
La deshidratación aparece cuando perdemos más líquido que el que tomamos. A lo largo del día nuestro cuerpo pierde fluidos y sales con el sudor, las lágrimas, la orina y las heces. Normalmente el agua y los minerales que contienen los alimentos que comemos y bebemos compensa esta pérdida pero, si los líquidos que perdemos exceden los que tomamos, nos deshidrataremos.
Nuestros riñones e intestino trabajan juntos para controlar el nivel de fluidos en nuestro cuerpo. El intestino absorbe los minerales  y el agua mientras que los riñones regulan la cantidad que se pierde a través de la orina. Si se pierde una gran cantidad de líquido en una diarrea, los riñones no serán capaces de regular el agua y los minerales. Esto significa que puede que necesites un extra de sal y un extra de agua.
¿Voy a deshidratarme?
La deshidratación no tiene porque ser un problema para todas las personas con crohn o colitis ulcerosa. Sin embargo, puedes tener más posibilidades de deshidratarte si:
  • Si sufres frecuentemente de diarrea.
  • No bebes suficiente agua porque, por ejemplo, sientes nauseas o has perdido el apetito por la enfermedad.
  • Has sudado mucho y, por lo tanto, has perdido una gran cantidad de agua y sales minerales a través de la piel.
  • Tomas diuréticos o bebes mucha cafeína o alcohol (el alcohol es diurético)
  • Tienes una gastroenteritis.
  • Te han extirpado el colon y esto afecta a la capacidad de tu cuerpo para absorber líquidos y minerales esenciales como el potasio y el sodio.
  • Tienes una ileostomía.
  • Tienes un intestino muy corto como resultado de una cirugía.
  • Tienes una mala absorción de las sales biliares, lo que puede suceder si el crohn está localizado en el ilión.
¿Qué debo hacer si me deshidrato?
Para tratar la deshidratación hay que rehidratar el cuerpo. Una vez que estás deshidratado, el beber mucha agua puede no ser suficiente ya que también se han perdido muchos minerales esenciales y azúcares.
Si el nivel de deshidratación es bajo quizás sea suficiente con tomar una bebida isotónica o beber aguay después tomar algo salado. Si esto no es suficiente y sigues sintiendo la deshidratación, entonces es conveniente hablarlo con el médico quien  probablemente te recomiendará beber suero oral.
¿Cómo evitar la deshidratación?
Estos son algunos consejos:
  • La manera más fácil de evitar la deshidratación es asegurarse de tomar la cantidad adecuada de agua. Para muchas personas es suficiente con beber 2 litros de agua al día pero, en las épocas de calor o si se hace mucho ejercicio físico, esta cantidad puede ser superior.
  • No esperar a sentir sed para beber agua.
  • Una dieta equilibrada que incluya alimento ricos en minerales esenciales para el cuerpo (potasio y sodio)
  • Evitar las bebidas alcohólicas.
¿El tomar más líquidos empeorará mi diarrea?
Si tienes una EII pero tienes completo el intestino o sigues conservando gran parte, el beber más agua no tiene porque empeorar la diarrea. De hecho, es probable que restringir la toma de líquidos no disminuya la diarrea y que incluso pueda aumentar las posibilidades de deshidratarse. Como solemos aconsejar, si la diarrea empeora, lo más adecuado es hablarlo con el médico especialista.
Si tienes una estoma es especialmente importante el beber la cantidad de agua necesaria para mantenerse hidratado. También puede ser necesario añadir más sal a la dieta. Como siempre, lo más conveniente es hablarlo con el médico especialista o el personal de enfermería.